esucristo, el Se?or,
Este con vosotros.
Queridos
hermanos, dirijamos nuestra ferviente oraci?n a Cristo, que quiso nacer de
Mar?a Virgen y habit? entre nosotros para que se digne entrar en esta Casa de
Pastoral dedicada a vivir y ense?ar el camino de la Caridad y bendecirla con su
presencia.
Cristo, el
Se?or, este aqu? en medio de vosotros, fomente vuestra caridad fraterna para
que guiados por las ense?anzas de Cristo, procuremos que las instalaciones de
esta nueva obra sea lugar desde donde se difunda ampliamente el amor a los hermanos, la formaci?n, la
asistencia a los m?s necesitados.
ORACION COLECTA.
Env?a Se?or sobre nosotros tu luz, para que
comprendamos con tu palabra que el mejor camino para llegar al reino de los
cielos es el camino de la caridad.
Por nuestro
Se?or Jesucristo.
Dispongamos nuestro coraz?n a la
escucha de la Palabra de Dios.
PRIMERA LECTURA.
Viv?an
en comuni?n fraterna y celebraban la fracci?n del pan.
Lectura
del libro de los hechos de los Ap?stoles
2,42-47
Los disc?pulos acud?an
asiduamente a escuchar las ense?anzas de los ap?stoles, viv?an en comuni?n
fraterna y se congregaban para orar en comuni?n y celebrar la fracci?n del pan.
Toda la gente estaba llena de asombro y de temor, al ver los milagros y
prodigios que los ap?stoles hac?an en Jerusal?n.
Todos
los creyentes viv?an unidos y lo ten?an todo en com?n. Los que eran due?os de
vienes o propiedades los vend?an, y el producto era distribuido entre todos,
seg?n las necesidades de cada uno. Diariamente se reun?an en el templo y en las
casas part?an el pan y com?an juntos, con alegr?a y sencillez de coraz?n.
Alababan a Dios y toda la gente los estimaba. El Se?or aumentaba cada d?a el
n?mero de los que hab?an de salvarse.
Palabra de Dios.
SALMO
RESPONSORIAL.
Del Salmo. 95
R. cantemos la grandeza del
Se?or
Cantemos
al Se?or un canto nuevo,
Que
le cante al Se?or toda la tierra;
Cantemos
al Se?or y bendig?moslo. R.
Proclamemos
su amor d?a tras d?a,
Su
grandeza anunciemos a los pueblos;
De
naci?n en naci?n, sus maravillas. R.
Alaben
al Se?or, pueblos del orbe,
Reconozcan
su gloria y su poder
Y
trib?tenle honores a su nombre. R.
Aleluya.
R.
Aleluya, aleluya.
Vengan, benditos de mi Padre a tomar posesi?n del
Reino.
R.
Aleluya.
EVANGELIO
╬ Lectura del santo
Evangelio seg?n san Mateo.
25, 31-40
En aquel tiempo, Jes?s dijo a sus disc?pulos: Cuando venga el hijo del
hombre rodeado de su gloria, acompa?ado de sus ?ngeles, se sentar? en su trono
de gloria. Entonces ser?n congregadas ante ?l todas las naciones y ?l apartar?
a los unos de los otros, como aparta el pastor a las ovejas de los cabritos, y
pondr? a las ovejas a su derecha y a los cabritos a la izquierda.
Entonces
dir? el rey a los de su derecha, <Vengan, benditos de mi Padre; tomen
posesi?n del Reino preparado para ustedes desde la creaci?n del mundo; porque
estuve hambriento, y me dieron de comer; sediento, y me dieron de beber; era
forastero, y me hospedaron; estaba desnudo, y me vistieron; enfermo, y me
visitaron; encarcelado, y fueron a verme>. Los justos le contestaran
entonces: Se?or, ?cu?ndo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y
te dimos de beber? ?Cu?ndo te vimos de forastero, y te hospedamos; o desnudo, y
te vestimos? ?Cu?ndo te vimos enfermo o encarcelado, y fuimos a verte? <<Y
el Rey las dir?: Yo les aseguro que, cuando lo hicieron con el m?s
insignificante de mis hermanos, conmigo lo hicieron>>?
Palabra del Se?or.
Homil?a.
Oraci?n
Universal.
Con ?nimo agradecido y gozoso
invoquemos al Hijo de Dios, Se?or de cielo y tierra, que hecho hombre habit?
entre nosotros, y dig?mosle:
R.
Qu?date con nosotros, Se?or.
Para que el Se?or
sostenga en la unidad a toda su Iglesia, al Santo Padre Benedicto XVI y a nuestro
Arzobispo Ricardo y su Obispo Auxiliar Francisco. Oremos.
Para que nuestra
arquidi?cesis de Tlalnepantla crezca y se desarrolle en un constante testimonio
de amor y caridad hacia los m?s necesitados. Oremos.
Para que este Centro
Diocesano de Pastoral Social, cumpla siempre su funci?n de educar en el amor y
el bienestar de los pobres y en el desarrollo de las funciones y capacidades
humanas y cristianas. Oremos.
Para que este
Centro Diocesano de Pastoral Social, gracias al buen desempe?o de sus administradores,
cumpla siempre con la funci?n para la cual ha sido fundado, especialmente en
atenci?n a los m?s necesitados. Oremos,
Para que sea un foco de atenci?n y motivaci?n para que
todos los que peregrinamos en esta Iglesia particular de Tlalnepantla, obispos,
sacerdotes, religiosos y religiosas y fieles laicos, movidos por el Esp?ritu
Santo colaboremos para el mejor desarrollo de su funci?n pastoral. Oremos.
Oraci?n
de bendici?n.
Asiste, Se?or, a estos servidores tuyos, que al inaugurar hoy este auditorio,
imploran humildemente tu bendici?n, para que al realizar aqu? su funci?n de
educar y formar en la caridad, y movidos siempre por la acci?n del Esp?ritu
Santo, fomenten el amor entre los hermanos y no se cansen nunca de vivir tu Evangelio
bajo la protecci?n maternal de nuestra Sant?sima Madre, Nuestra Se?ora de los Remedio, te lo pedimos en nombre de
nuestro Se?or Jesucristo, que contigo vive y reina por los siglos de los
siglos. Amen.
Padrenuestro.
Canto
Palabras
de agradecimiento de Mons. Francisco Merino.
Bendici?n
final.
Que
la paz este con ustedes.
R:
Y con tu esp?ritu.
Que
Dios, fuente y origen de toda bendici?n,
Les
conceda su gracia, los bendiga y los guarde
En
el amor.
R
Amen.
Que
los conserve ?ntegros en la fe,
inconmovibles
en la esperanza,
y
perseverantes hasta el fin,
Con
santa paciencia y en la caridad.
R
Amen.
Que
disponga en su paz vuestros d?as y ocupaciones,
Escuche
siempre vuestra oraci?n
Y
los lleve felizmente a la vida eterna.
R.
Amen.
Y
la bendici?n de Dios todopoderoso,
Padre,
Hijo ╬ y Esp?ritu Santo
Descienda
sobre vosotros.
R
Amen.
| Dios es amor |
|
|
Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en ?l ? (1 Jn 4, 16). Estas palabras de la Primera carta de Juan expresan con claridad meridiana el coraz?n de la fe cristiana: la imagen cristiana de Dios y tambi?n la consiguiente imagen del hombre y de su camino. Adem?s, en este mismo vers?culo, Juan nos ofrece, por as? decir, una formulaci?n sint?tica de la existencia cristiana: ? Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos cre?do en ?l ?.
Hemos cre?do en el amor de Dios: as? puede expresar el cristiano la opci?n fundamental de su vida. No se comienza a ser cristiano por una decisi?n ?tica o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientaci?n decisiva. En su Evangelio, Juan hab?a expresado este acontecimiento con las siguientes palabras: ? Tanto am? Dios al mundo, que entreg? a su Hijo ?nico |
|
para que todos los que creen en ?l tengan vida eterna ? (cf. 3, 16). La fe cristiana, poniendo el amor en el centro, ha asumido lo que era el n?cleo de la fe de Israel, d?ndole al mismo tiempo una nueva profundidad y amplitud. En efecto, el israelita creyente reza cada d?a con las palabras del Libro del Deuteronomio que, como bien sabe, compendian el n?cleo de su existencia: ? Escucha, Israel: El Se?or nuestro Dios es solamente uno. Amar?s al Se?or con todo el coraz?n, con toda el alma, con todas las fuerzas ? (6, 4-5).
|
|
|
Esta es la 2da parte
En efecto, el israelita creyente reza cada d?a con las palabras del Libro del Deuteronomio que, como bien sabe, compendian el n?cleo de su existencia: ? Escucha, Israel: El Se?or nuestro Dios es solamente uno. Amar?s al Se?or con todo el coraz?n, con toda el alma, con todas las fuerzas ? (6, 4-5).
Jes?s, haciendo de ambos un ?nico precepto, ha unido este mandamiento del amor a Dios con el del amor al pr?jimo, contenido en el Libro del Lev?tico: ? Amar?s a tu pr?jimo como a ti mismo ? (19, 18; cf. Mc 12, 29- 31). Y, puesto que es Dios quien nos ha amado primero (cf. 1 Jn 4, 10), ahora el amor ya no es s?lo un ? mandamiento ?, sino la respuesta al don del amor, con el cual viene a nuestro encuentro.
| | |